Archivo de categoría Blog

El cuatro

El 4, representado en el plano, es el cuadrado y en el espacio, es el cubo. Delimita un espacio concreto en donde la energía se manifiesta. Es pues un espacio en donde la estructuración de la energía sutil en distintas formas, en formas únicas y singulares, se manifiesta para mantener el orden en el Universo, para mantener el equilibrio y la armonía  de esta energía original, la energía amorosa.

Si nosotros estamos manifestados en este espacio concreto es para que llevemos esta energía más sutil, a veces, más abstracta a lo concreto. Lo concreto se define como lo material lo que tiene límite y forma concreta. Así pues, esta energía sutil que todos llevamos en nuestro interior, que vemos manifiesta en nuestro cuerpo, mueve esta energía para que se manifieste en otras formas: en acciones, en pensamientos, en emociones, que todos debemos gestionar en beneficio de  todos.

Este es un trabajo constante pero en el que no debemos sentiros como si fuera impuesto, sino que es intrínseco a la energía que se manifiesta en la materia. Eso supone que debemos cuidar esa materia, proporcionándole todo aquello que necesita para que pueda mantenerse en el bienestar, el estado natural de todo lo creado. También es cierto que hay unas leyes que rigen este espacio en el que se manifiesta la materia, esta energía original, pero como ya hemos trabajado en otras meditaciones, no debemos sentirnos sometidos a estas leyes sino que debemos usarlas en beneficio de todos.

Para que esto se de, debemos tener presente  todo el conocimiento adquirido, el de esta existencia y el de toda nuestra historia. Por eso cuando en el numero 3 señalamos que somos una triada: este Personaje que ahora representamos, el Alma que contiene toda la información de nuestras existencias y el Ser, ese Ser de Amor y Luz, completo y con todo el conocimiento, es importante mantener la triada  para que este conocimiento compartido facilite la manifestación y el trabajo, en este espacio/tiempo.

Evidentemente, la materia que se rige por todas estas leyes, a veces, se deteriora, porque nos alejamos de la energía amorosa. A veces, en nosotros se activan otras emociones distintas  al Amor, pensamientos que no nos benefician, que nos limitan y todo esto, repercute en nuestra materia. Pero si la mayor parte de nuestro tiempo vivimos en la energía amorosa, nuestra materia no se corrompe. Estamos, aún, aprendiendo y este aprendizaje puede durar algún tiempo. Para aprender debemos tomar conciencia de aquello que nos beneficia, de aquello que no nos beneficia. Y tener presente que somos nosotros los que decidimos que energía nos ocupa, y desde nosotros qué compartimos hacia el exterior.

Aunque la manifestación de la energía en estas distintas formas, en esta gran riqueza que existe en el planeta Tierra y en el Universo, siendo cada uno de nosotros una forma única y singular, debemos tener presente que también nosotros participamos  de forma activa en esta co-creación, en la creación de formas nuevas. Así pues tomar conciencia de, qué formas son realmente armónicas y están en consonancia con las leyes del Universo, con las leyes que rigen la vida en este espacio/tiempo, es importante antes de co-crear. Porque todo esta interconectado con todo. Todo está entrelazado. Y si vivimos en un entrono más armónico, será más fácil que la armonía esté más presente en nuestro interior.

Este trabajo del que hablamos para mantenernos en la energía amorosa y en el bienestar, es un trabajo difícil porque hay muchos hechos cotidianos en nuestra vida que cambian nuestra vibración. A veces podemos despertarnos llenos de felicidad y alegría  y por un simple hecho, una simple palabra, podemos cambiar nuestra vibración y enfocarnos en la tristeza y el desanimo. A veces incluso, no teniendo responsabilidad alguna sobre esta hecho, o esta palabra. Para mantenernos más fácilmente en la energía amorosa debemos tener confianza en nosotros mismos, en nuestro trabajo diario, en nuestra verdadera naturaleza, en la conexión que tenemos  con esta energía amorosa y todo el poder que desde ella poseemos. Así pues, confiar en nosotros a pesar de las dificultades, de las equivocaciones, de las omisiones. Debemos mantenernos en la confianza, pues si estamos aquí manifestados, en este espacio/tiempo, en esta Tierra, es porque podemos aportar algo en beneficio de todos. Estas aportaciones pueden ser muy simples y al alcance de todos. Simplemente ser una manifestación de esta energía amorosa. Simplemente con esto ya llevamos a término nuestro propósito.

Sintámonos pues en esta Tierra, como en nuestro hogar, permitámonos enraizarnos en Ella, para todo lo que nos puede aportar y en definitiva, nosotros entregarle nuestro Amor hacia Ella. El Amor es la mejor moneda de cambio, la energía más poderosa para poder transformarlo todo. Si simplemente intercambiáramos Amor, con todos los Seres con los que interactuamos, sería suficiente para nutrirnos y sanarnos. Eso facilitaría nuestro desarrollo, nuestro crecimiento y experimentaríamos un gran cambio en la humanidad.

Trabajemos para permitirnos, también, si así lo sentimos, el descanso. Seamos respetuosos con nuestras necesidades, y así será mucho más fácil que llevemos a término este trabajo. Un trabajo con una mayor conciencia, todo lo simplifica, todo lo hace fácil. Así pues, abramos nuestra mente a esta vida más simple, a una vida más sencilla.

Sintamos los beneficios de la frecuencia de esta imagen con la que hoy conectamos. Sintámosla, ahora, en nuestro cuerpo físico, y como nuestro cuerpo físico se calma y se sana. También, nuestro cuerpo físico es la manifestación de esta energía original. Amémoslo, cuidémoslo, escuchémoslo, para tener en cuenta sus necesidades, cada uno según su singularidad. Es nuestro primer trabajo, el trabajo con nosotros mismos.

El Universo considera que saldremos exitosos de este primer trabajo, luego podemos dedicarnos a trabajar hacia fuera, hacia el entrono, y hacia otros Seres. Reflexionemos sobre este primer trabajo hacia nosotros. Como lo llevamos a término. Si nos escuchamos y nos respetamos.

Pregunta: El día 24, nos han informado desde el año pasado que es la finalización de un ciclo y entraremos en una fase de energía donde la vibración de Gaia se incrementará considerablemente, también por la posición astrológica de los astros, entrada de Plutón en Acuario. ¿Qué efectos puede tener?

Respuesta: Este año suma 8. Es también un número de tierra, pero mucho más potente. Simboliza también el infinito. Contiene un gran potencial para manifestarse en la Tierra. Como todo tiene su razón de ser y, todo forma parte de un proceso, hemos tenido un tiempo precioso para prepararnos  para los cambios que han de suceder. Si nos hemos adaptado, poco a poco, a este cambio de frecuencia o vibración de la Tierra, que también supone cambios en su movimiento, nos será fácil transitar por este periodo y adaptarnos a los cambios. Pero si hemos estado distraídos y nos hemos enfocado en otros trabajos distintos a trabajarnos a nosotros mismos y a nuestra relación con la Madre Tierra, nos será difícil comprender todo lo que acontece en nosotros, que también somos tierra. Nuestro destino es un destino común y en el camino hacia nuestro destino, es un camino que se sostiene en le energía amorosa. Así pues, es un camino que va a tener un movimiento ondulatorio de altibajos para ir acercándonos a la vibración adecuada a nuestro destino. Cuando se habla de portales que traspasamos, desde él ya no podemos volver atrás. Antes de transitar por estos portales es bueno cerrar alguna puerta. Es pues importante si así lo sentimos cerrar algunas puertas como trabajos que aún no hemos terminado, propósitos que aún no hemos alcanzado, cambios que debemos hacer pero aún no hemos encontrado el momento oportuno para hacerlos… Todo esto nos va a facilitar el transitar por este portal. En la medida en que nos acercamos a nuestro destino y vamos traspasando portales es como si vamos recuperando nuestra memoria de quienes somos y debemos reconocernos en nuestra verdadera naturaleza. Este reconocimiento a veces, nos asusta y nos da miedo. Nosotros mismos somos los peores jueces, para con nosotros, los más exigente. Debemos vernos desde la energía amorosa y hacer uso de la compasión, para con nosotros mismos. El Universo respeta e ritmo de cada uno. Respetemos, también, nosotros nuestro ritmo. Cada vez que abrimos una puerta y cerramos otras, una parte nuestra morirá y nacerá otra. Debemos estar abiertos a estos renacimientos que vamos a vivir este año. A quedarnos en paz con aquellas partes nuestras que deben morir.

Es pues oportuno todo lo que hemos comentado hoy, de este número 4, que nos insta a este trabajo para facilitarnos el bienestar. Un bienestar que nace de manifestar esta energía amorosa en nosotros, en nuestro cuerpo, en nuestras acciones, en todo lo que movemos desde nosotros, nuestras palabras, nuestros pensamientos y así, todo será más fácil. Confiemos en nosotros que somos capaces de adaptarnos a estos cambios, aunque sean grandes y transformadores. Simplemente dispongámonos a trabajar, a preparar, a sentir, a conectar.

Todo aquello que nos facilite acompasarnos con la energía de la Tierra, la energía de este nuevo ciclo, la energía de este día, la energía de este momento. Todo esto nos facilita el bienestar.

Escuchemos más a mundo para acompasarnos, para afinarnos.

Para ser una manifestación de esta energía amorosa  y, todo, todo se dará.

con Amor y Luz-19-01-2024

 

El tres

Estamos hoy aquí frente a la vibración del número tres, de la triada, de la trinidad. La energía del triángulo y vamos incorporando su vibración, una vibración que une lo masculino y lo femenino con la unidad. Así tenemos los tres elementos, tres elementos que se manifiestan en nosotros y en nuestro entorno de forma habitual y generalizada.

En el mundo de la dualidad siempre existe un punto en donde dicha dualidad se unifica y este es el tercer elemento, en nuestra religión católica se habla del padre y del hijo, pero también el Espíritu Santo, este tercer elemento que facilita esta conexión de padre a hijo. También para crear nueva vida hace falta la unión del padre y de la madre para que un nuevo Ser tome cuerpo y se manifieste en este espacio tiempo.

Hay muchos procesos en la naturaleza que necesitan de tres elementos para llevarse a término, en los árboles: la flor, el fruto y la semilla, para así continuar el ciclo de la vida. También desde esta Tierra que nos acoge vemos al Sol y a la Luna. También un triángulo muy importante y con mucho significado para nosotros.

Ya lo hemos comentado algunas veces la Tierra como nuestro cuerpo, nuestro personaje, el Sol como el Ser, el portador de la Luz y la Luna nuestra Alma que refleja la Luz del Ser, como la Luna refleja la Luz del Sol y gracias a nuestra Alma podemos entrever todo el potencial del Ser.

Cuando conectamos tres elementos se forma un espacio concreto en que los tres elementos se sincronizan y se potencian, así las cualidades de cada uno y sus características mejoran y se elevan. En nuestro camino de evolución también debemos acercarnos más y más a nuestra Alma y a través de ella a nuestro Ser, y gracias a esta conexión conjunta, a este triangulo poder elevarnos y potenciar nuestras características. Todas necesarias, todas útiles, en esta experiencia que compartimos como trinidad.

Nuestro cuerpo tiene también distintas partes y en nosotros también se distinguen distintos aspectos, mente, cuerpo, corazón. En nuestros brazos, el antebrazo, la mano, en nuestras piernas, el número tres, esta vibración del tres es una estructura básica para que la materia pueda manifestarse en las polaridades.

Estas polaridades que se complementan también tienen un punto en donde se unifican. El número tres ya se considera como un nuevo conjunto, si hay tres elementos y si construyéramos una red a partir del número tres, conseguiríamos unir toda la humanidad, con el numero tres activo, con esta triada singular de cada uno bien sincronizada podemos expresarnos con seguridad, con coherencia, podemos manifestarnos de forma autentica en cualquier ámbito.

Conectemos con nuestro cuerpo físico, el primer elemento de muestra trinidad, conectemos con él para atender sus necesidades,  aquellas que podamos satisfacer nosotros mismos y aquellas que necesariamente el Alma y el Ser deben realizar, escuchemos nuestro cuerpo y conectemos con nuestra Alma,  la que guarda toda la información de nuestras distintas existencias y con una mayor comprensión recojamos de Ella, información que ahora necesitamos para este momento,

¿Para qué estoy aquí?

¿Qué propósito realizo?

¿Qué potencialidades puedo utilizar?

¿Qué es lo que comparto?

¿Qué es lo que regalo?

¿Qué es lo que recibo?

Si necesito Amor, el Alma me da Amor,

Si necesito Luz, el Alma que refleja la Luz del Ser, me llega en las mejores condiciones para ser incorporada y así, mi cuerpo se vivifica y con esta mayor Luz y un Amor más grande me dirijo a mí Ser. Ese Ser poderoso, ese Ser luminoso portador del Amor incondicional.

Ese Amor de color rosa, ese Amor primero y recibo su Amor y su Luz para sanar mi cuerpo, ese color rosado cristalino que penetra por los poros de la piel para llegar a todos los rincones, esa Luz que todo lo transforma, que todo lo armoniza,  que todo lo equilibra.

Así los tres unidos en este Amor cristalino, nos elevamos a una nueva comprensión de la vida, a un nuevo conocimiento, a una nueva experiencia. Desde este plano, siento esta energía rosada cristalina en el ambiente y también dentro de mi cuerpo. Siento mi cuerpo expandido más allá de los límites de la materia, abraza mi Alma y poco a poco abraza el Ser.

Ese Ser que se concentra en el centro de este círculo hacia el techo, construyendo como la vela que hoy nos alumbra este cilindro de Luz. Sintámonos en este espacio compartido en Paz,  con bienestar. Sintiéndonos unidos, disfrutemos de esta Unidad, percibamos sus beneficios. Sintamos el Amor, percibamos la Luz y escuchemos.

con Amor y Luz-15-12-2023

El dos

Hoy conectamos con la energía de la dualidad. Esta energía bien manifiesta en nuestro entorno, en todo aquello que nos rodea, en ciclos bien marcados de esta polaridad, de esta aparente oposición y también una dualidad que está bien presente en nosotros, en nuestro cuerpo físico, representando nuestro lado derecho y nuestro lado izquierdo, en alguno de los órganos de los sentidos, en nuestro cerebro, en algunos de nuestros órganos,  esta dualidad que puede convivir en Paz y armonía en nosotros.

Una dualidad que a veces nos es difícil de gestionar, porque en algunos momentos sentimos verdadera confianza en la vida y en todo lo que acontece, pero en cambio en otros momentos, nace en nosotros una inseguridad y una gran duda respeto a  todo lo que acontece. Permitirnos sentir esta dualidad es un trabajo importante en este tiempo, este permitirse conlleva una libertad interior que a veces es difícil de encontrar.

Esta libertad solo puede estar presente si dejamos de enjuiciarnos, si lo que hacemos es abrirnos a una mayor comprensión. Una comprensión que abraza lo que es verdaderamente la vida más allá del mundo en el cual vivimos.

Transitemos pues en Paz por esta dualidad porque tienen el mismo origen,  la misma energía amorosa, la energía de la creación, la energía de la vida que se manifiesta como hemos comentado antes de forma distinta.

Aunque podamos vivir a menudo esta dualidad desde la oposición, con esta comprensión más amplia de la vida intentemos vivirla desde la complementariedad, para sentimos más plenos, más  fuertes, más completos,  porque es gracias a este movimiento ondulatorio que comparte la dualidad que podemos descubrir aspectos nuestros que a veces están dormidos. Este dejarnos sorprender también requiere de la libertad del permitirnos.

Intentemos respirar en la energía más ying, esa energía más femenina, más fría, ¿y donde la sentimos en nuestro cuerpo?

Ahora conectemos con la energía más yang, más cálida, más masculina, ¿y donde la sentimos en nuestro cuerpo?

Ambas energías se mueven en forma constante en nosotros en un movimiento ondulatorio es este movimiento el que las mantienen bien vivas. Por detrás esta dualidad se une en nuestra columna, por delante en nuestro esternón, por eso son lugares importantes a tener en cuenta porque es en estos dos lugares en donde la dualidad se une sin confrontarse, donde a veces podemos sentir malestares, presiones, tensiones, bloqueos. Intentemos unirlas en nosotros para alcanzar la Unidad. Una Unidad que ahora ya no necesita disolver estas energías, sino que las abraza y las acoge.

Otra dualidad bien marcada en nuestro cuerpo son los dos hemisferios cerebrales, que curiosamente rigen el lado opuesto de nuestro cuerpo en el que están situados, así nuestro hemisferio derecho, gestiona y rige nuestro lado izquierdo y nuestro hemisferio izquierdo, rige y gestiona nuestro lado derecho. ¿Sera debido a este cruce que nos es difícil gestionar esta dualidad? ¿Esta dualidad que convive en nosotros?

En la medida en que podemos vivir uniendo esta dualidad nuestros hemisferios entran en una mayor sincronía y desde esta mayor sincronía, en un estado de plenitud, de complitud que nos permite abrirnos de una forma mucho más comprensiva a todas las experiencias, es como si la sincronización de nuestros dos hemisferios creara en nosotros  el ying-yang en que la dualidad se mueve siempre en armonía y en equilibrio, sin confrontación alguna, amándose mutuamente, ayudándose, complementándose. De esta forma nuestro hemisferio derecho que gestiona la energía femenina puede comprenderla mucho mejor evitando confrontarse, y nuestro hemisferio izquierdo que gestiona nuestro lado derecho también puede abrirse a una mayor comprensión y no confrontarse.

En la medida en que somos capaces en nuestra cotidianidad de evitar este confrontamiento frente a aspectos aparentemente opuestos vamos alcanzando una mayor conciencia, este es un punto importante hoy en nuestra sociedad. Una sociedad cada vez más plural, más diferenciada, más distinta y que no necesariamente debe confrontar más bien debemos preguntarnos como afrontar, como resolver, como hacer espacio, como facilitar que la gran diversidad encuentre en esta Tierra su lugar. Transitemos por este ying-yang de forma consciente, la consciencia nos va a desvelar que acciones llevar a término para que todo esté en equilibrio y en armonía.

Así como en la meditación del 1 todos éramos un rayo de la rueda, aquí en esta figura del ying-yang todos estamos, si así lo escogemos, en esta línea curva que une esta dualidad en el perímetro que lo contiene, siempre hay un puente, siempre hay un espacio que entrelaza la dualidad, en la medida en que aceptemos esta dualidad, en el exterior nos será mucho más fácil también aceptarla en nuestro interior.

Respiremos en nuestra columna sintiendo esta energía de armonía desde el coxis hasta la cervical, transitemos por este camino de unión de nuestra dualidad liberando tensión, bloqueos, incorporando comprensión y Amor, como un bálsamo para nuestra columna. Y también respiremos en nuestro esternón este punto de unión de esta dualidad, liberando tensión y bloqueos,  incorporando comprensión y Amor como un ungüento como un bálsamo,  un bálsamo para nuestra permisión.

La dualidad nos invita a permitirnos experimentar a vivir el día y la noche,  la alegría y la tristeza, la fortaleza y la debilidad y encontrar este punto en que uno se transforma en el otro, experimentado en la práctica que es una misma energía. Valoremos pues en nuestro interior este grado de permisión, que nos permita sentirnos en equilibrio y en armonía, en este movimiento constante.

con Amor y Luz-17-11-2023

El Uno

Del cero nace el uno, la Unidad. Aquello que nos hace a todos iguales, aquello que nos conecta con un mismo origen y, también, aquello que nos conecta entre todos los Seres de la creación. Que no es sino la misma energía amorosa que nos crea, dándonos a nosotros también el don de la creación. Una creación que también debe ser en beneficio de todos y de todo.

Sintámonos hoy, pues, fuertes en nuestra unidad. En nuestra estructura solida para poder compartir esta energía amorosa, la que nos da el poder de co-crear.

Para que esta energía realmente sea poderosa debemos situarnos nosotros en una profunda conexión con esta energía. Es desde ella y con ella que podemos co-crear, si nos alejamos de esta energía amorosa, si nos desconectamos fácilmente podemos caer en espirales inarmónicas, en movimientos desequilibrados y podemos tener algún accidente.

Intentemos, pues, unir cada una de nuestras estructuras. Este 1 que cada uno representa en un centro común, para construir también nosotros, ahora una rueda energética y desde este centro común, también abrazarnos todos juntos para dar solidez a esta rueda. Una rueda que gira y gira para expandir esta energía hacia todos los lugares de la Tierra que lo necesitan, a todos los Seres que sienten necesidad y pedimos que esta energía permanezca en esos lugares y en esos Seres hasta que la armonía, el equilibrio, la paz, la salud y el bienestar se manifiesten.

Solo es posible la creación de esta rueda y de esta unidad, si nos vemos a todos como iguales, como hermanos, aunque aparentemente en una forma distinta que nos permite distinguirnos. Pero en último término somos una misma energía, una misma sustancia, una combinación de los 4 elementos.

Una combinación particular para cada uno, así pues aunque seamos en apariencia diferentes podemos construir una rueda perfectamente armónica y equilibrada, manifestando nuestra esencia en cada uno de los rayos que la sustentan.

Que esta energía que hemos expandido se transforme en infinitas ruedas de energía y se sitúe en el corazón de cada Ser, en el centro de cada espacio a armonizar y así, se alimenten unas a otras con su movimiento, un movimiento en la justa medida.

Mientras existe el movimiento existe la vida, así pues, respirando, inspirando y exhalando de forma cada vez más consciente mantengamos estas ruedas de energía bien vivas.

Todos tenemos en nuestro cuerpo energético ruedas de energía que son importantes para nuestro bienestar, para la buena comunicación entre la energía sutil y la energía más estructurada en nuestro cuerpo físico. Hay constantemente un intercambio de información, de fuera hacia dentro, de dentro hacia afuera,  gracias a este movimiento nos vamos renovando.

Así pues, estas ruedas energéticas que hemos enviado a estos lugares, a los Seres que hemos escogido, van a percibir una regeneración en ese espacio, en ese cuerpo, una regeneración que comporta un mayor bienestar, una mayor conexión. Un sentimiento que aflora en el corazón de esta energía amorosa, la energía que nos permite confiar en la vida, porque la vida es mucho más que el mundo. Ese mundo que necesita ruedas de energía para renovarse, para sanarse, para limpiarse, para conectarse de nuevo con la energía de la creación, esa energía que esta en todos y en todas partes pero que debido a las experiencias a veces la olvidamos. Encontrándola en nosotros, en  nuestro interior, en esas ruedas de energía que nos renuevan es mucho más fácil encontrarla también en el exterior.

Así pues, seamos cada uno de nosotros individualmente un rayo de la rueda energética que envuelve la Tierra. Un rayo fuerte situado en el lugar justo conectando el centro con la periferia,  ejerciendo una fuerza y una presión justa para que los demás rayos puedan también encontrar su lugar. Hay espacio para todos, todos sustentamos la creación.

Aprovechemos estos momentos de compartir, de conexión con esta energía más pura, para concentrarla y expandirla. Uniéndonos en una misma intención y desde esta energía creadora, ver como la materia se manifiesta.

Sintamos pues nuestra estructura firme y robusta para realizar esta acción de co-crear, de transformar, de aportar a cada espacio y a cada Ser aquello que más necesita. Sumemos nuestra fuerza hoy, para enviar Paz, para enviar confianza, para enviar respeto, para enviar dignidad, para enviar Amor a la creación.

Pedimos también a los Seres de luz que colaboren en esta intención en beneficio de todos, manteniendo estas ruedas de energía en movimiento hasta la total renovación. Agradecemos ya ahora, esta colaboración y nos comprometemos a continuar enviando energía cada nuevo día, al levantarnos para agradecer, al acostarnos para pedir. Así, infinitos rayos de la rueda conectados y unidos todos se posibilita. Nada es imposible. Abrimos la puerta a la magia.

con Amor y Luz-20-10-2023

El cero

Estamos aquí para aproximarnos a este círculo de complitud. A este círculo que todo lo contiene. Un círculo en el que todo se manifiesta. En el que nada puede verse.

La simple visión de un círculo ya nos trasmite tranquilidad, paz, plenitud… Es aquel símbolo que podríamos considerar perfecto. Todos los puntos equidistantes del centro, como nosotros ahora en este círculo. Todos a la misma distancia y todos iguales.

Sintámonos formar parte de este circulo de la creación, sintámonos dentro de él en equilibrio y en armonía y, con esta actitud, sumergirnos en este infinito potencial. Para ello debemos conectar mente y corazón como si se tratara de un solo órgano. Y con mente y corazón, en coherencia, sumergirnos abriendo bien los ojos para ver esta infinita creación. Una creación que nos conduce al principio de los tiempos, al Paraíso, activando esas memorias primigenias que están en todos nosotros, a veces olvidadas. Sintámonos, al aproximarnos a este origen, cada vez más conectados con la vida. Una vida con todo el potencial, y gracias a este infinito potencial andemos confiados, porque la vida es eterna.

Solo desde la confianza, desde la unión de mente y corazón podemos ver esta inmensidad. Respiremos en esta energía para que nuestras células también conecten con este infinito potencial, con este poder de regeneración, para conectarse con esta vida. Esta vida exuberante, abundante, alegre, luminosa, permitamos que esta energía amorosa, en su movimiento iluminando todo este círculo, nos ilumine también a cada uno. Así nos facilita vernos, también como somos.

Esta vida que se manifiesta de forma eterna con un potencial infinito, conectemos con esta plenitud y también escuchemos el silencio que la acompaña, este silencio profundo. Un silencio que nos facilita también el descanso. Un descanso que nos invita a la contemplación. Una contemplación vinculada al disfrute.

Respiremos para incorporar este silencio también en nosotros y, en cada una de nuestras células. La vida es movimiento, movámonos en esta energía, construyamos círculos, andemos sobre estos círculos, conectemos estos círculos entre nosotros. Dancemos, dancemos en este entorno, en este ambiente, en esta energía de vida.

Juguemos a observarnos y a descubrir los círculos en nosotros, en nuestro rostro, en nuestra cabeza, en nuestros ojos, en nuestros pechos, en nuestro abdomen en todas las partes de nuestro cuerpo, círculos más grandes y más pequeños, círculos concéntricos, círculos que interseccionan y, cuando contemplamos esas partes nuestras, sintamos esta complitud, sintamos esta tranquilidad, sintamos esta paz.

Busquemos también círculos en el exterior, en la naturaleza, en los vegetales, las flores, los árboles, los frutos.

En los objetos que nos rodean, también en el cielo, la Luna y el Sol y todos los planetas.

Estamos rodeados de un potencial infinito. Tenemos en nosotros un potencial infinito. Permitamos, uniendo nuestra mente y nuestro corazón, que este potencial se manifieste en formas armónicas, en pensamientos positivos, en corazones grandes…

Practiquemos la Unidad sintiéndonos todos iguales. Construyamos círculos para compartir, para crear…

Que este primer símbolo, el 0, la nada y potencialmente el Todo, presente en nosotros y en nuestro entorno nos facilite la confianza para manifestar todo este potencial.

con Amor y Luz-15-09-2023