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Séptimo principio

Apliquémonos a nosotros mismos este principio generador. ¿Para qué intención? o ¿Por qué intención? Para que nos sintamos renovados, para que nos vivifiquemos, para que nos alegremos y estemos mucho más conectados con la verdadera vida.

Todos los principios que hemos estado compartiendo y la información que se ha generado en cada encuentro, la hemos ido integrando en cada uno de nosotros. Cada cual aquella parte que le es más propia.

Estos principios, se funden en este principio generador que estamos trabajando hoy,  porque este principio generador que incluye lo masculino y lo femenino, que comporta la creación de nueva vida, también está en nosotros.

Todos estos principios que hemos ido compartiendo deben ser usados  para co-crear en beneficio de todos y de todo. No son pues como hemos comentado en otras ocasiones, unos principios que se nos imponen y a los cuales estamos sometidos, sino que su comprensión es para que seamos capaces de usarlos en beneficio de todos y de todo.

Cuando hablamos en estos términos a menudo nos olvidamos de nosotros mismos y hoy lo que queremos resaltar es que nos apliquemos a nosotros mismos este principio generador. ¿Para qué intención? o ¿Por qué intención? Para que nos sintamos renovados, para que nos vivifiquemos, para que nos alegremos y estemos mucho más conectados con la verdadera vida.

Así pues, teniendo estos dos principios femenino y masculino, en nosotros, estas dos energías generadoras y creadoras, sintámoslas bien presentes en nosotros. Unámoslas en un movimiento infinito, equilibrado y armónico gracias a la energía amorosa que tenemos hacia nosotros mismos, por ser como somos y gracias a esta energía amorosa y a este movimiento que entrelaza estos principios a cada instante, alcanzar la Luz que es la iluminación.

Todos somos budas en nuestra esencia y este movimiento es lo que nos facilita llegar a nuestra cueva donde encontramos nuestro buda en estado de contemplación. Si nos es posible, observémoslo…

Observémonos en nuestra esencia y, si no es posible vernos, intentemos sentir lo que este buda en estado de contemplación siente en su interior.

Hay poca luz justo la necesaria para que podamos percibirlo. Hay un pequeño movimiento, gusto el necesario para que podamos sentir su vibración. Veamos sus ojos, semicerrados, para percibir la realidad que le envuelve, una realidad que no distorsiona su estado de contemplación, sea lo que sea lo que se presente frente a este ápice de vista de sus  ojos.

Observemos su posición y, especialmente, sus manos uniendo sus dedos y dejando espacio entre sus palmas…

Si podemos, además, percibir otros detalles respecto a su vestimenta, a su cabello, a sus piernas y a sus pies… Intentemos observarlo con detenimiento y tomar instantáneas para que permanezcan en nuestra mente consciente, para recuperarlas siempre que lo necesitemos.

Fijémonos ahora en sus labios y la leve sonrisa que dibujan, porque el estado de contemplación conecta con el disfrute de la vida. Sonriamos también nosotros ahora, en una suave sonrisa… Esto cambia ya nuestra posición, nuestra actitud, nuestro sentir.

Percibamos la energía que se desprende de su contorno físico. Una energía que se va difuminando en esta cueva que lo acoge, que lo protege, que lo cuida. Una energía multicolor, como un arco iris. Observemos estas partículas de Luz en su movimiento armónico. Acerquémonos a ellas y así, mucho más cerca, escuchemos su vibración, su movimiento, su sonido.

Este es el sonido de la creación, una melodía única a la que todos estamos invitados a participar. Cada uno aportando su instrumento y siendo él mismo, el instrumentista. Afinémonos, pues, sintiéndonos renovados por compartir esta melodía, este gran concierto que se da constantemente en el Universo.

Que cada uno escoja aquel detalle que le llame más la atención de su buda interior y lo lleve ahora, a este momento presente, para que sea bien manifiesto en él. Vivamos esta experiencia como una experiencia real que hemos generado entre todos haciendo uso de estos principios para que seamos Seres humanos renovados, regenerados, vivificados, iluminados.

Sintámonos en este estado de contemplación. Estado en el que no necesitamos,  estado de abundancia,  estado de gratitud,  estado de compasión,  estado de Amor puro, hacia los otros y hacia todo lo creado.

Solo lo que está en nosotros puede manifestarse fuera de nosotros. Incorporemos hoy, esta experiencia, como una experiencia real que forma parte de nuestra vida cotidiana, porque es en la cotidianidad donde debemos mostrar nuestro buda.

Así, generamos una nueva realidad. Una realidad justa, entre lo masculino y lo femenino. Principios que están, ambos, en cada uno de nosotros, pero que de forma manifiesta y solo por esta experiencia, esta existencia físicamente somos hombre o mujer.

Deseamos que este principio generador os acompañe a cada momento, siendo renovados cada nuevo día, frente a cada experiencia siempre que lo necesitéis y lo pidáis,  para llegar al último instante de esta existencia en las mejores condiciones, conscientes de todo lo vivido, conscientes de vuestro origen.

Renovarse es una decisión de cada uno. Renovaos en este tiempo, en todos vuestros aspectos, en vuestra mente, en vuestro corazón,  en vuestro cuerpo físico.

Respiremos esta energía de renovación, de generación de nueva vida, de co-creación con el Creador.

con Amor y Luz-15-07-2022

Sexto principio

Nuestra mente humana tiende a llenar espacios vacíos con información que le resulta coherente para su nivel y a veces nos cuesta descubrir en este conglomerado de información la causa y el efecto de todo aquello que acontece en nuestras vidas.

Aunque nuestra mente humana tiende a llenar espacios vacíos con información que le resulta coherente para su nivel y a veces nos cuesta descubrir en este conglomerado de información la causa y el efecto de todo aquello que acontece en nuestras vidas, en momentos de esta conexión más interna, que es también conexión más universal podemos descubrir una mente más elevada que no tiene necesidad de llenar estos vacíos, porque esta mente elevada contiene toda la información. Una información coherente con toda la creación, con las leyes que la mantienen, con las leyes que nos mantienen y así desde esta mayor comprensión respetar estas leyes y usarlas en beneficio de todos.

Cuando desde nuestra mente humana no encontramos razonamientos lógicos que puedan explicar ciertos fenómenos incorporamos el concepto de azar, de la casualidad. Más el azar y la casualidad no existen, porque todo en la creación se rige por la ley de la causalidad, de causa y efecto. Ley que se mantiene en los distintos niveles de vibración, en las distintas dimensiones.

Ahora es un momento propicio para que podamos abrir nuestra mente a esta mente más universal y podamos incorporar información que nos permita descubrir más fácilmente la causalidad de todo aquello que acontece. Algunos, también, podrían incorporar para explicar este principio además del azar o la casualidad, el karma. Porque todo tiene su causa/efecto, y es cierto que el karma puede condicionar en algunos momentos nuestra existencia siempre que nos veamos como humanos. Pero, si desde nuestra conexión interior y, lo que es lo mismo, nuestra conexión con el Universo podemos ser observadores de esta ley, podemos comprenderla de forma distinta y desde una mayor comprensión, disolver todos aquellos condicionamientos que desde nuestra mente humana nos limitan.

Todos hemos tenido experiencias que nos han permitido ver y comprobar que hay otra realidad, mucho más completa. Estas experiencias son evidencias a las que no nos podemos negar aunque nuestra mente humana, limitada, nos quiera condicionar.

Desde esta conexión profunda con todos y con todo comprendemos mucho más fácilmente las razones que nos han empujado a esta existencia. Existencia que es necesaria para completar un ciclo en el Universo. Para cerrar este ciclo debemos transformar nuestra mente, abrirnos paso entre nuestro inconsciente y tomar conciencia de todo aquello que nos conforma, tanto en nuestra materia como en nuestra energía.

El Universo conoce todo nuestro potencial porque tiene toda nuestra información. Ahora nos brinda la oportunidad de alcanzarla. Abrámonos, con confianza, a toda esta nueva información que nos permite ver la cadena infinita de causas y efectos, porque toda la información está en el Universo.

El Universo conoce perfectamente porque estamos hoy, aquí y ahora. Sabe porque unimos toda nuestra energía, en una sola, en beneficio de todos y de todo. Para ser causa y provocar un efecto en todo lo creado.

Unámonos desde la energía original que todo lo crea, desde la energía amorosa. Causemos una lluvia fina en todo este espacio, una lluvia fina de energía amorosa, que llegue a todos los rincones. Y más unidos y conectados aún, llevemos esta lluvia fina hacia el exterior, una lluvia fina de Amor para nutrir todo el entorno.

Esta lluvia de energía amorosa, que crece y se expande, genera una corriente cada vez más grande, alcanzando todo el pueblo… Alcanzando todo el país… Alcanzando toda la Tierra.

Y desde una conexión aún más profunda, desde el punto original, esta lluvia fina de energía amorosa alcanza todo el Universo. Permitamos que cada punto del Universo acoja la lluvia fina que necesite para nutrirse, limpiarse, sanarse.

Sintámonos inmersos en esta lluvia fina de esta energía amorosa. Permitámonos fluir en este movimiento de expansión y contacto. En este movimiento de recibir y de dar.

Expuestos a esta lluvia fina de energía amorosa, nuestro cuerpo físico se nutre, se limpia, se sana. Manteniendo esta percepción, este sentir de esta lluvia fina que se desprende para cada uno de nosotros,  mantenida un tiempo nutre, limpia y sana nuestras otras vidas.

Permanecer un tiempo más en esta lluvia fina alcanza otras dimensiones, dimensiones en las que también estamos presentes y en ellas esta lluvia fina nos limpia,  nos nutre,  nos sana.

Que esta lluvia fina presente, aquí y ahora, gracias esta conexión de cada uno de nosotros con el Origen fluya también, hacia nuestra mente. Que nuestra mente reciba esta lluvia fina de energía amorosa,  la nutra de una mayor comprensión, la limpie de patrones que nos limitan,  la sane de creencias que nos condicionan.

Que esta lluvia fina alcance también nuestro corazón, lo nutra, lo limpie, lo sane. Que lo nutra con la energía del Amor incondicional. Que lo limpie disolviendo aquellas emociones que no nos benefician y que sane, si es necesario, heridas de esta y otras existencias y otras dimensiones.

Sintamos como cada partícula fina de esta lluvia se deposita en nuestro corazón, en nuestra mente, en nuestro cuerpo físico, en nuestro cuerpo energético y sintámonos así, renovados.

Desde este sentir de bienestar invitemos a todos aquellos Seres que sintamos, Seres visibles o invisibles. Tengamos presente lugares de la Tierra,  montañas y valles y, muy especialmente, el agua. Los mares,  los ríos, los lagos, las corrientes subterráneas para que se renueven con esta agua, de lluvia fina amorosa, siempre en beneficio de todos y de todo.

con Amor y Luz- 10-06-2022

Quinto principio

Cuando uno es capaz de percibir los distintos ritmos es porque es capaz de respetar estos ritmos, los ritmos de cada uno, de los de su entorno y los ritmos de la naturaleza. No hay necesidad de intervenir sino simplemente de percibir y, a veces, acompasarse a estos ritmos. Cuando uno se acompasa, se afina.

El ritmo en el Universo y todo lo creado es único, es un ritmo que engloba todos los otros ritmos de cada cosa creada porque todos se acompasan.

Un ritmo comporta movimiento, este movimiento comporta una serie de acciones y reacciones, y es el resultado de estas acciones y reacciones que nos marca el ritmo. El ritmo personal y singular de cada uno. Un ritmo que depende también de la vibración o frecuencia en que nos situemos, en la que cabalgamos en un momento concreto.

El ritmo implica idas y venidas, todo lo que nos llega se va, pero si nos permitimos fluir y el fluir está conectado con frecuencias más elevadas, frecuencias de la confianza y la energía amorosa, vuelve a llegarnos y vuelve a despedirse. Aunque pueden marcarse los ritmos de forma muy exacta y se hayan inventado modelos para controlar estos ritmos, estos ritmos siempre son distintos, aunque cíclicos. Cada ciclo tiene un ritmo único. Cuando estamos conectados en una frecuencia más elevada, más cerca de la Unidad, podemos percibir en nosotros además de nuestro ritmo singular y único, también los ritmos de nuestro entorno y también de la naturaleza.

Cuando uno es capaz de percibir los distintos ritmos es porque es capaz de respetar estos ritmos, los ritmos de cada uno, de los de su entorno y los ritmos de la naturaleza. No hay necesidad de intervenir sino simplemente de percibir y, a veces, acompasarse a estos ritmos. Cuando uno se acompasa, se afina, y aunque el ritmo de un compas concreto puede ser de fuertes contrastes, al afinarse uno a cada una de las notas, el ritmo interior es suave.

Esta frase nos indica que nosotros no somos el compás sino cada una de las notas que crea este compas, este ritmo conjunto, y si somos capaces de sentirnos en todas las notas estamos mucho más acompasados y suavizados. Cuando nuestra percepción es elevada, más allá de la percepción de todo lo material o físico, que es una evidencia para nuestros sentidos y podemos percibir también el mundo sutil, podemos suavizar la ley de la compensación. Una ley que evidentemente no se concreta en una existencia sola, sino que se ejecuta en cada una de las existencias en conjunto. Si nuestra mente está abierta a esta muchas existencias y tiene presente que hay un hilo conductor de todas ellas, para nuestra Alma, puede comprender mucho más fácilmente el ritmo de cada una de ellas y el ritmo como conjunto de todas estas existencias.

En el cuarto principio hablábamos que todos teníamos una medida y un gradiente en nuestro interior, esta ley del ritmo sigue este gradiente, esta medida interior para cada uno y para cada experiencia. Este quinto principio es pues también un referente del cuarto principio, el principio de la polaridad.

Si durante el tiempo entre la última reunión y esta hemos podido apreciar más fácilmente nuestro gradiente o medida, podremos comprender mucho mejor el ritmo de cada uno, el ritmo de cada momento. Más hoy añadiremos también otra característica, si conocemos nuestro gradiente o nuestra medida y somos consciente de él a cada instante o frente a cada experiencia, podemos en cierto modo usar esta ley de la compensación y no estar tan a merced de ella. Usarla siempre en beneficio de todos, de todo lo creado y eso dependerá de nuestro poder interior. Por eso el mudra de hoy, que nos conecta con este poder, nos puede facilitar comprender como podemos usar este principio del ritmo o de la ley de la compensación.

Es un principio que si se usa solamente en beneficio propio o desde nuestro egoísmo, la misma fuerza que utilizamos nos vendrá también en la polaridad opuesta. Seamos pues, en la medida en que avanzamos en estos conocimientos de los principios mucho más cautos, mucho más prudentes en todo lo que movemos desde lo físico a lo mental, emocional y lo energético, porque todo sigue esta ley, este principio del ritmo, seamos cada vez más conscientes de nuestro poder y de la importancia de todo lo que aún está en nuestro inconsciente.

Porque nuestro inconsciente aún dirige en gran parte nuestra existencia. Cada vez tenemos más información para hacernos conscientes, desde el momento en que nos levantamos por la mañana, cuando abrimos nuestros ojos, en nuestro primeros movimientos, nuestro primer pensamiento, nuestra primera emoción, y la influencia que tiene para nuestro día a día, para todo lo que el universo nos tiene reservado, porque ya lo viviremos todo desde un gradiente concreto, desde una medida concreta, si somos conscientes de ello podemos cambiar este gradiente, esta medida y abrirnos a todo lo que el Universo nos tiene reservado desde una vibración elevada, desde una mente más expandida, más lucida, más conectada y así actuaremos siempre en beneficio de todos. Porque todos somos uno.

Otro aspecto importante será que descubriremos aquello que realmente nace de nosotros o aquello que nos viene del entorno y desde este poder interior, desde una mayor consciencia podremos transformar y usar esta ley de la compensación. No debemos buscar el poder fuera de nosotros sino dentro de nosotros, un poder que aumenta en mayor grado si aumentamos nuestra consciencia, consciencia que significa atención, presencia, voluntad, disposición, entrega… Vivamos esta ley de la compensación o este principio del ritmo en nosotros, en cada uno de nuestros aspectos, en nuestro cuerpo físico experimentando la ley de la compensación cuando no respetamos el descanso, cuando vivimos en exceso, cuando no expresamos. La ley de la compensación nos hace más iguales pero depende de la consciencia, de la frecuencia, nos puede afectar más o menos.

Desde nuestro Ser interior usemos todos los principios aprendidos hasta ahora en beneficio de todos, solo hay sometimiento a ellos si no tenemos poder interior, desde el poder interior somos capaces de usarlos. Tampoco nos neguemos a este poder por miedo, por falta de confianza. Si hemos llegado hasta aquí, a esta mayor comprensión, a esta mayor consciencia, esta vibración más próxima al Amor incondicional, es porque el Universo confía en nosotros.

Sabe el poder que hay en cada uno, la fuerza que cada uno puede expresar, la constancia que cada uno puede tener, sin perder el ritmo, el ritmo que se acompasa, el ritmo que sigue cada nota. Todos los que estamos aquí construimos una melodía, cada uno una nota singular, única y necesaria para el conjunto, para que la armonía sea armónica, para que se oiga en el Universo. Acompasando cada ritmo singular al ritmo de la melodía, elevando su vibración hasta sentirse nota y melodía al mismo tiempo, sentirse uno y todo.

La última vez os invitábamos a accionar porque era el momento, hoy os volvemos a invitar a la acción para crear entre todos la melodía, una melodía que se ira escuchando en toda la Tierra y en todo el Universo, una melodía cada vez con más compases, más notas, más ritmos acompasados. El llamado es para todos porque todos somos únicos, singulares y todos necesarios para que la ley de compensación se mantenga en el universo.

Pregunta:

Con lo que habéis contado hoy, si que hay ritmos que son resultado de la compensación la vemos en la escala de la vida humana mucho más rápidamente, pero hay otras cosas que se nos escapan, concretamente lo que quería pedir es con lo que estamos viviendo en estos momentos de la humanidad cuando hay un proceso de concentración de riqueza enorme, cuando cada vez más el poder está en menos manos, da la impresión que esta ley de la compensación que estaba hablando estamos llegando a una situación muy límite, como si lo lleváramos quizá el límite absoluto, sería como si una persona lo controla todo.
La pregunta es: en principio hay que esperar a que hubiese el momento contrario de una desagregación de un reparto a lo mejor de la riqueza y de los medios que tenemos disponibles en la Tierra, por eso si han tardado siglos llegar a donde hemos llegado, ver romper las injusticias, el dolor, el hambre, todo lo que estamos observando también debe comportar siglos, es decir esta compensación a ser de la misma duración, el reto de un punto de equilibrio debe ser de la misma duración o pueden haber ritmos mucho mas rápidos de retorno y en todo caso el caso que nos ocupa a la humanidad saber si la mayoría de los que estamos aquí veremos de nuevo este aspecto socioeconómico mucho más equilibrado.

Respuesta:

El conocimiento que se brinda de estos principios del Kibalyon o del Hermetismo que son siete principios fundamentales que sostienen la creación, si tenemos un nivel de consciencia bajo lo vemos a un nivel de conciencia más baja, somos usados por estos principios, estamos sometidos a ellos, pero en la medida en que vamos tomando consciencia y elevando nuestra frecuencia, nuestra vibración, podemos usar estos principios, usarlos en beneficio de todos para transformar, eso ya responde en cierta forma a tu pregunta porque si cada vez hay Seres con estos principios o leyes que se experimentan en cada uno de nosotros y en todo lo creado, cada vez hay una mayor consciencia y mayor comprensión de todos estos principios y cada vez estamos más unidos como humanidad, considerándonos hermanos, vamos a poder usar de forma conjunta estos principios para transformar de forma más rápida y fácil, todo lo que en este momento se manifiesta en la tierra y en la humanidad dependerá de cada uno, del poder interior de cada uno, de sentirnos hermanos como humanidad, el que sea más o menos largo el periodo porque el ritmo se ajusta.

No se trata pues simplemente de tener la información o conocer la información, sino de llevarla a la pràctica y cada uno de estos principios los podemos experimentar en nosotros, si simplemente nos abrimos a nuestras muchas existencias ya es un paso importante para esta mayor comprensión, si además nos abrimos a nuestras otras existencias en otras dimensiones distintas, fuera de este espacio tiempo, también ya es otro grado de consciencia y podemos hacer un uso distinto de estas leyes.

Hay un ritmo mucho más largo que a veces se nos escapa por todo lo que vivimos en nuestro entorno y concretamente aquí en la Tierra, pero este ritmo más lejano, mucho más extenso, mucho más distante de todo lo que ocurre va a facilitar que la vida en la Tierra sea distinta, sea una vida mucho más cercana al gran paraíso, el lugar del disfrute donde la abundancia es para todos, donde no hay enfermedad, donde la Luz esta siempre presente en una forma u otra todos viviremos esta transformación, la forma es temporal, es momentania, como Seres lo vamos a vivir, a experimentar.

con Amor y Luz-20-05-2022

Cuarto principio

Es necesario que muchos más corazones se reconozcan en su medida, respiremos para sentirnos, para unirnos, para empoderarnos y decidir: ¡este es el momento!

Es importante que  hayamos  tenido la experiencia del tercer principio en el que se dice que todo está en movimiento y todo cambia,  porque ahora que entramos en el cuarto principio que es la ley de la polaridad,  si no conociéramos que es posible cambiar, gracias al movimiento, pensaríamos que si en un momento nos encontramos inmersos en la más profunda tristeza debemos pasar así toda nuestra existencia.

Y, aunque hay muchos Seres que realmente se dejan llevar y pueden pasar toda su existencia inmersos en la tristeza, debemos aprender que somos nosotros quienes decidimos en que punto de la medida, en que gradiente queremos estar.

El movimiento es vida y la vida está en nosotros, así ejerzamos nuestro poder, el poder de la vida, para cambiar todo cuanto no nos beneficie, todo cuanto no nos sane, todo cuanto no nos equilibre y no nos armonice.

Evidentemente nuestra experiencia debe pasar por todos los extremos, por las experiencias llenas de luz y por las experiencias llenas de oscuridad, así vamos aprendiendo y enriqueciendo a la creación, a esa energía primigenia que se expande eternamente para conocerse. Pero también, si no lo hemos aprendido ya, debemos  aprender que somos nosotros quienes decidimos cuando vivimos en la Luz o en la oscuridad, porque la elección es nuestra en cada instante.

Porque somos plenamente libres en nuestro origen y a veces olvidamos ejercer esta libertad, a veces por condicionamientos mentales, a veces porque pensamos que físicamente no tendremos la suficiente energía. Pero basta  a veces un simple movimiento, una respiración consciente, para transformar, para cambiar y situarnos en el gradiente que más nos beneficie, y si nos beneficia a nosotros beneficia a todos y a todo.

Por eso agradezcamos al Universo todas las experiencias, pues nos permite en cada una de ellas decidir desde donde vivirlas, comprenderlas y aceptarlas.

Todos poseemos muchos gradientes en nosotros cuyo centro es precisamente nuestro corazón. Es como si tuviéramos en él, una rueda con muchos radios, radios que se unen para formar diámetros y son estos diámetros que unen dos radios los que nos muestran la polaridad.

Eso también nos da idea de que  no podemos comparar el Amor con el frío o el odio con el calor, porque son clases distintas, aunque a veces el odio nos enciende y el amor a veces nos enfría. Así cada uno de estos radios que se unen para constituirse en diámetros en nuestro corazón, forman un círculo, un círculo en el que podemos incluir todos nuestros sentires, y en la medida en que podemos vivirlos cada vez más cerca de este punto central nos es mucho más fácil comprender la polaridad. Porque este punto central es el que transforma el Amor en odio, el odio en Amor, la alegría en tristeza, la tristeza en alegría y así para cada uno de estos diámetros.

Eso no significa que vivamos siempre desde este punto central, sino que las experiencias son precisamente para movernos a través de estos radios y así poder aprender, pero sí que es importante que volvamos al punto central cuando nosotros lo decidamos, que no nos mantengamos fuera de este centro porque es mucho más fácil que nos desequilibramos y nos inarmonicemos.

Si sentimos la vida en nosotros, si sentimos nuestro corazón, despertaremos en nosotros todas las emociones y compartidas con nuestra mente van a crear nuestros sentimientos, más somos nosotros quienes tenemos el poder de gobernarlos y a veces lo olvidamos.

Esta polaridad que se muestra en todo lo creado se experimenta a cada momento y a lo largo del día pasamos por distintos gradientes. Si nos dejamos llevar seguramente seriamos como un velero sin rumbo, pero nosotros tenemos nuestro timón, que es nuestro corazón, y este timón siempre nos lleva a buen puerto, por mucho movimiento externo, por mucho oleaje, siempre podemos retomar el rumbo, simplemente hace falta tomar la decisión.

A menudo nos dejamos llevar y posponemos múltiples decisiones, que nuestra mente condiciona debido a nuestros pensamientos, por si no es el momento oportuno, porque aunque cambie nada cambia, porque es imposible, porque no hay tiempo, porque no puedo, porque ahora no quiero…

Situémonos de nuevo en el corazón para retomar nuestro poder. Desde el corazón, ahora es el momento, ahora puedo, ahora quiero, ahora es el momento oportuno,  si cambio todo cambia…

Iniciemos, pues, el movimiento. Sea el movimiento que cada uno sienta, pero si desde nuestro timón, desde nuestro corazón, movimiento sustentado en la energía amorosa, la energía que une todo lo creado. Iniciando el movimiento en el corazón este movimiento se convierte en armónico, y si, además, está sustentado en la energía amorosa se convierte en el movimiento armónico de la Luz,  que es el punto de encuentro de todo lo creado. Nuestro compromiso es llegar siquiera por un instante a este punto para experimentar la vida plena, la vida completa, la vida única en la que todos somos uno, en la que todos compartimos un mismo origen y destino.

Conozcamos, hoy, en este tiempo que nos dedicamos cuál es nuestro gradiente en nuestro corazón, para cada uno de los radios, y si debemos acercar alguno al centro hagámoslo con la respiración, inspirando aire, bajándolo hasta el corazón y desde el corazón exhalar y llevarlo a todas las partes. Así disolvemos la desmesura, así hacemos espacio para todo, así cada cosa tiene su lugar,  su espacio y su tiempo.

Encontremos hoy nuestra unidad de medida, una unidad de medida personal, singular para cada uno, porque a menudo para lo que para mí es frío para otro es calor, lo que para mí puede ser tristeza para otro puede ser alegría, lo que para mí puede ser Amor para otro puede ser odio…

Intentemos conocernos mejor, conocer nuestra medida y conociéndola decidir volver a ella cuando sea oportuno. Una vez conocida la unidad de medida aceptémosla y comprendámosla,  porque esta unidad de medida es única, puede ser parecida, pero es única y no es ni mejor ni peor, ni buena ni mala, ni grande ni pequeña… Eso son simplemente palabras que utilizamos para remarcar extremos, así pues si comprendemos este principio de la polaridad ajustemos nuestro gradiente a lo que queremos que sea nuestra experiencia,  y si muchos tenemos semejanza en nuestra unidad seguramente podremos transformar la vida en la Tierra.

Es necesario que muchos más corazones se reconozcan en su medida. Respiremos para sentirnos, para unirnos, para empoderarnos y decidir: ¡este es el momento!

con Amor y Luz- 22-04-2022

Tercer principio

En la medida que vamos subiendo de vibración, de energía, vamos pasando por distintas manifestaciones de colores, de formas y de sonidos, hasta que llegamos al silencio que es el origen de este movimiento único que todo lo acoge.

Por experiencia propia hemos comprobado que realmente todo está en movimiento. Un movimiento que mayoritariamente es cíclico. Algunos de estos ciclos son perceptibles para nosotros de forma bien evidente, pero hay otros ciclos que escapan a nuestro tiempo, a nuestra percepción.

El movimiento esta pues, siempre presente dentro de nosotros y fuera de nosotros. Pero para comprender el movimiento hace falta que nos situemos en el punto en donde todo este movimiento se genera.

Nos hemos situado pues en este punto de contacto, con el elemento tierra, porque el cambio en la materia es de las percepciones más fáciles que tenemos para nosotros. Estamos en un espacio y un tiempo, y es en el transcurso de este tiempo, que el cambio se manifiesta.

En nuestro entorno tenemos bien marcadas las cuatro estaciones y también, el movimiento que las enlaza entre ellas, porque todo forma parte de un movimiento continuo y único. Así como podemos apreciar de forma evidente este cambio en el exterior, también podemos sentirlo en nuestro  interior. Un movimiento a veces armónico y a veces, un movimiento que nos distorsiona.

Cuando el movimiento nos conecta con este movimiento único que todo lo envuelve es un movimiento que nos beneficia y nos permite encontrar la paz, la calma,  la tranquilidad, el Amor, la confianza, la seguridad;  más cuando estamos interiormente en un movimiento que nos distorsiona, que nos fragmenta, que no nos unifica, entonces podemos desconectar de toda esta energía de paz, de calma, de tranquilidad, de este Amor y esta confianza y seguridad. Si simplemente nos permitimos respirar, veremos que este movimiento que ahora puede parecer distorsionador, se transforma de nuevo en un movimiento armónico y nos sentimos de nuevo conectados con este movimiento único.

Al principio hemos pasado del elemento aire al elemento tierra, para comprobar que el cambio realmente es evidente en la materia, es la forma más estructurada de la energía pero ahora podemos hacer el camino inverso porque todo está conectado y podemos ver, sentir, escuchar, palpar, gustar y oler, aunque la materia no este estructurada en nuestro entorno.

Todos hemos experimentado que somos también energía y la energía es vibración, una vibración con un movimiento mucho más rápido, mucho más frecuente que el movimiento que se da en la materia estructurada. En la medida que vamos subiendo de vibración, de energía, vamos pasando por distintas manifestaciones de colores, de formas y de sonidos, hasta que llegamos al silencio que es el origen de este movimiento único que todo lo acoge. Es un largo recorrido, pero un recorrido oportuno en este tiempo y necesario para todos para facilitar esta transición.

Ahora en este instante mismo, podemos escuchar la energía que nos rodea, una vibración con un único sonido, un sonido que se manifiesta para este momento, para este encuentro. Una vibración que nos sostiene a todos en un espacio de una mayor energía, entendiendo como energía, una mayor consciencia, entendiendo como consciencia, a una mente mucho más lúcida.

Permitamos que esta vibración que nos rodea y nos envuelve penetre también en nuestra materia, en esta estructura más cohesionada, pero que también tiene espacio vacío para dejarse penetrar por esta vibración, por esta frecuencia y dispongámonos a sentir. Aunque ahora estamos descansando y no hay movimiento externo, percibimos este movimiento en el exterior que guarda las remanencias de todo lo acontecido, de las palabras que hemos intercambiado, de los movimientos que hemos realizado,  porque la vibración se crea desde cada uno de nosotros.

Todos tenemos una vibración singular y única, podríamos decir que todos tenemos un sonido único, un color único, una forma única que se acompasa perfectamente con este movimiento único que todo lo acoge. Si nos abrimos a este sentir profundo, podremos escuchar también nuestro propio sonido, percibir nuestro color, visualizar nuestra forma y podríamos tomar simplemente una instantánea. En un instante, así podríamos describirnos, más la vibración es siempre cambiante y así, también, nosotros estamos vibrando y transformándonos a cada instante.

Si nos cuesta sentirnos acompasados con el movimiento único, afinémonos respirando,  afinemos nuestro instrumento, que es nuestro cuerpo físico. Así más afinados nos permitimos iluminar mostrando nuestra verdadera Luz, una Luz única. Afinarse para iluminar e iluminar para visualizar la forma, la Luz se estructura en una forma. Afinarse,  iluminarse y estructurarse para encajar con este movimiento único, un movimiento único que recorre todas las dimensiones, todos los mundos, también nuestra Tierra y todo lo que la habita.

Respiremos para percibir esta vibración que  nos envuelve, una vibración que nos vuelve mucho más ligeros, más livianos. Una vibración que nos permite acceder a mayor información, información sobre todo lo que aconteció, todo lo que acontecerá y todo lo que acontece.

Sintamos la vibración que ahora nos envuelve, una vibración que nos une en un mismo  respirar, en un único movimiento en el que todos somos la misma vibración, el mismo sonido, el mismo color, la misma forma. Conectemos con esta unidad que se nos facilita, experimentemos el poder de la unidad, los beneficios de esta unidad para todos.

Y poco a poco, respirando, a cada respiración escuchemos la vibración que nos encamina otra vez hacia cada uno de nosotros, a nuestro sonido particular. Poco a poco a cada respiración, vengo de la experiencia de unidad, a la experiencia de individualidad. Un camino de doble sentido que se da en todo lo que vibra, desde la partícula más pequeña hasta el cuerpo celeste más grande.

Respiración a respiración, se transforma la vibración de partículas a átomos, de átomos a moléculas, de moléculas a células, de células a órganos, de órganos a sistemas y así hasta el cuerpo celeste más grande y, del cuerpo celeste más grande, vamos descendiendo hasta llegar a la Tierra y todo lo que en la Tierra habita.

Respiro para sentirme, para percibir la vibración que se da en mí, que se da en el entorno y me mantengo en este sentir.

con Amor y Luz-18-03-2022