Tercer principio

Tercer principio

En la medida que vamos subiendo de vibración, de energía, vamos pasando por distintas manifestaciones de colores, de formas y de sonidos, hasta que llegamos al silencio que es el origen de este movimiento único que todo lo acoge.

Por experiencia propia hemos comprobado que realmente todo está en movimiento. Un movimiento que mayoritariamente es cíclico. Algunos de estos ciclos son perceptibles para nosotros de forma bien evidente, pero hay otros ciclos que escapan a nuestro tiempo, a nuestra percepción.

El movimiento esta pues, siempre presente dentro de nosotros y fuera de nosotros. Pero para comprender el movimiento hace falta que nos situemos en el punto en donde todo este movimiento se genera.

Nos hemos situado pues en este punto de contacto, con el elemento tierra, porque el cambio en la materia es de las percepciones más fáciles que tenemos para nosotros. Estamos en un espacio y un tiempo, y es en el transcurso de este tiempo, que el cambio se manifiesta.

En nuestro entorno tenemos bien marcadas las cuatro estaciones y también, el movimiento que las enlaza entre ellas, porque todo forma parte de un movimiento continuo y único. Así como podemos apreciar de forma evidente este cambio en el exterior, también podemos sentirlo en nuestro  interior. Un movimiento a veces armónico y a veces, un movimiento que nos distorsiona.

Cuando el movimiento nos conecta con este movimiento único que todo lo envuelve es un movimiento que nos beneficia y nos permite encontrar la paz, la calma,  la tranquilidad, el Amor, la confianza, la seguridad;  más cuando estamos interiormente en un movimiento que nos distorsiona, que nos fragmenta, que no nos unifica, entonces podemos desconectar de toda esta energía de paz, de calma, de tranquilidad, de este Amor y esta confianza y seguridad. Si simplemente nos permitimos respirar, veremos que este movimiento que ahora puede parecer distorsionador, se transforma de nuevo en un movimiento armónico y nos sentimos de nuevo conectados con este movimiento único.

Al principio hemos pasado del elemento aire al elemento tierra, para comprobar que el cambio realmente es evidente en la materia, es la forma más estructurada de la energía pero ahora podemos hacer el camino inverso porque todo está conectado y podemos ver, sentir, escuchar, palpar, gustar y oler, aunque la materia no este estructurada en nuestro entorno.

Todos hemos experimentado que somos también energía y la energía es vibración, una vibración con un movimiento mucho más rápido, mucho más frecuente que el movimiento que se da en la materia estructurada. En la medida que vamos subiendo de vibración, de energía, vamos pasando por distintas manifestaciones de colores, de formas y de sonidos, hasta que llegamos al silencio que es el origen de este movimiento único que todo lo acoge. Es un largo recorrido, pero un recorrido oportuno en este tiempo y necesario para todos para facilitar esta transición.

Ahora en este instante mismo, podemos escuchar la energía que nos rodea, una vibración con un único sonido, un sonido que se manifiesta para este momento, para este encuentro. Una vibración que nos sostiene a todos en un espacio de una mayor energía, entendiendo como energía, una mayor consciencia, entendiendo como consciencia, a una mente mucho más lúcida.

Permitamos que esta vibración que nos rodea y nos envuelve penetre también en nuestra materia, en esta estructura más cohesionada, pero que también tiene espacio vacío para dejarse penetrar por esta vibración, por esta frecuencia y dispongámonos a sentir. Aunque ahora estamos descansando y no hay movimiento externo, percibimos este movimiento en el exterior que guarda las remanencias de todo lo acontecido, de las palabras que hemos intercambiado, de los movimientos que hemos realizado,  porque la vibración se crea desde cada uno de nosotros.

Todos tenemos una vibración singular y única, podríamos decir que todos tenemos un sonido único, un color único, una forma única que se acompasa perfectamente con este movimiento único que todo lo acoge. Si nos abrimos a este sentir profundo, podremos escuchar también nuestro propio sonido, percibir nuestro color, visualizar nuestra forma y podríamos tomar simplemente una instantánea. En un instante, así podríamos describirnos, más la vibración es siempre cambiante y así, también, nosotros estamos vibrando y transformándonos a cada instante.

Si nos cuesta sentirnos acompasados con el movimiento único, afinémonos respirando,  afinemos nuestro instrumento, que es nuestro cuerpo físico. Así más afinados nos permitimos iluminar mostrando nuestra verdadera Luz, una Luz única. Afinarse para iluminar e iluminar para visualizar la forma, la Luz se estructura en una forma. Afinarse,  iluminarse y estructurarse para encajar con este movimiento único, un movimiento único que recorre todas las dimensiones, todos los mundos, también nuestra Tierra y todo lo que la habita.

Respiremos para percibir esta vibración que  nos envuelve, una vibración que nos vuelve mucho más ligeros, más livianos. Una vibración que nos permite acceder a mayor información, información sobre todo lo que aconteció, todo lo que acontecerá y todo lo que acontece.

Sintamos la vibración que ahora nos envuelve, una vibración que nos une en un mismo  respirar, en un único movimiento en el que todos somos la misma vibración, el mismo sonido, el mismo color, la misma forma. Conectemos con esta unidad que se nos facilita, experimentemos el poder de la unidad, los beneficios de esta unidad para todos.

Y poco a poco, respirando, a cada respiración escuchemos la vibración que nos encamina otra vez hacia cada uno de nosotros, a nuestro sonido particular. Poco a poco a cada respiración, vengo de la experiencia de unidad, a la experiencia de individualidad. Un camino de doble sentido que se da en todo lo que vibra, desde la partícula más pequeña hasta el cuerpo celeste más grande.

Respiración a respiración, se transforma la vibración de partículas a átomos, de átomos a moléculas, de moléculas a células, de células a órganos, de órganos a sistemas y así hasta el cuerpo celeste más grande y, del cuerpo celeste más grande, vamos descendiendo hasta llegar a la Tierra y todo lo que en la Tierra habita.

Respiro para sentirme, para percibir la vibración que se da en mí, que se da en el entorno y me mantengo en este sentir.

con Amor y Luz-18-03-2022

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