Séptimo principio

Séptimo principio

Apliquémonos a nosotros mismos este principio generador. ¿Para qué intención? o ¿Por qué intención? Para que nos sintamos renovados, para que nos vivifiquemos, para que nos alegremos y estemos mucho más conectados con la verdadera vida.

Todos los principios que hemos estado compartiendo y la información que se ha generado en cada encuentro, la hemos ido integrando en cada uno de nosotros. Cada cual aquella parte que le es más propia.

Estos principios, se funden en este principio generador que estamos trabajando hoy,  porque este principio generador que incluye lo masculino y lo femenino, que comporta la creación de nueva vida, también está en nosotros.

Todos estos principios que hemos ido compartiendo deben ser usados  para co-crear en beneficio de todos y de todo. No son pues como hemos comentado en otras ocasiones, unos principios que se nos imponen y a los cuales estamos sometidos, sino que su comprensión es para que seamos capaces de usarlos en beneficio de todos y de todo.

Cuando hablamos en estos términos a menudo nos olvidamos de nosotros mismos y hoy lo que queremos resaltar es que nos apliquemos a nosotros mismos este principio generador. ¿Para qué intención? o ¿Por qué intención? Para que nos sintamos renovados, para que nos vivifiquemos, para que nos alegremos y estemos mucho más conectados con la verdadera vida.

Así pues, teniendo estos dos principios femenino y masculino, en nosotros, estas dos energías generadoras y creadoras, sintámoslas bien presentes en nosotros. Unámoslas en un movimiento infinito, equilibrado y armónico gracias a la energía amorosa que tenemos hacia nosotros mismos, por ser como somos y gracias a esta energía amorosa y a este movimiento que entrelaza estos principios a cada instante, alcanzar la Luz que es la iluminación.

Todos somos budas en nuestra esencia y este movimiento es lo que nos facilita llegar a nuestra cueva donde encontramos nuestro buda en estado de contemplación. Si nos es posible, observémoslo…

Observémonos en nuestra esencia y, si no es posible vernos, intentemos sentir lo que este buda en estado de contemplación siente en su interior.

Hay poca luz justo la necesaria para que podamos percibirlo. Hay un pequeño movimiento, gusto el necesario para que podamos sentir su vibración. Veamos sus ojos, semicerrados, para percibir la realidad que le envuelve, una realidad que no distorsiona su estado de contemplación, sea lo que sea lo que se presente frente a este ápice de vista de sus  ojos.

Observemos su posición y, especialmente, sus manos uniendo sus dedos y dejando espacio entre sus palmas…

Si podemos, además, percibir otros detalles respecto a su vestimenta, a su cabello, a sus piernas y a sus pies… Intentemos observarlo con detenimiento y tomar instantáneas para que permanezcan en nuestra mente consciente, para recuperarlas siempre que lo necesitemos.

Fijémonos ahora en sus labios y la leve sonrisa que dibujan, porque el estado de contemplación conecta con el disfrute de la vida. Sonriamos también nosotros ahora, en una suave sonrisa… Esto cambia ya nuestra posición, nuestra actitud, nuestro sentir.

Percibamos la energía que se desprende de su contorno físico. Una energía que se va difuminando en esta cueva que lo acoge, que lo protege, que lo cuida. Una energía multicolor, como un arco iris. Observemos estas partículas de Luz en su movimiento armónico. Acerquémonos a ellas y así, mucho más cerca, escuchemos su vibración, su movimiento, su sonido.

Este es el sonido de la creación, una melodía única a la que todos estamos invitados a participar. Cada uno aportando su instrumento y siendo él mismo, el instrumentista. Afinémonos, pues, sintiéndonos renovados por compartir esta melodía, este gran concierto que se da constantemente en el Universo.

Que cada uno escoja aquel detalle que le llame más la atención de su buda interior y lo lleve ahora, a este momento presente, para que sea bien manifiesto en él. Vivamos esta experiencia como una experiencia real que hemos generado entre todos haciendo uso de estos principios para que seamos Seres humanos renovados, regenerados, vivificados, iluminados.

Sintámonos en este estado de contemplación. Estado en el que no necesitamos,  estado de abundancia,  estado de gratitud,  estado de compasión,  estado de Amor puro, hacia los otros y hacia todo lo creado.

Solo lo que está en nosotros puede manifestarse fuera de nosotros. Incorporemos hoy, esta experiencia, como una experiencia real que forma parte de nuestra vida cotidiana, porque es en la cotidianidad donde debemos mostrar nuestro buda.

Así, generamos una nueva realidad. Una realidad justa, entre lo masculino y lo femenino. Principios que están, ambos, en cada uno de nosotros, pero que de forma manifiesta y solo por esta experiencia, esta existencia físicamente somos hombre o mujer.

Deseamos que este principio generador os acompañe a cada momento, siendo renovados cada nuevo día, frente a cada experiencia siempre que lo necesitéis y lo pidáis,  para llegar al último instante de esta existencia en las mejores condiciones, conscientes de todo lo vivido, conscientes de vuestro origen.

Renovarse es una decisión de cada uno. Renovaos en este tiempo, en todos vuestros aspectos, en vuestra mente, en vuestro corazón,  en vuestro cuerpo físico.

Respiremos esta energía de renovación, de generación de nueva vida, de co-creación con el Creador.

con Amor y Luz-15-07-2022

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