Reprogramación ADN hélice 8

Reprogramación ADN hélice 8

Esta espiral que nos rodea en su movimiento armónico y equilibrado se transforma en nuestro Merkabá particular, en nuestro vehículo energético que nos permite viajar a cualquier lugar de la Tierra, visitar a cualquier Ser de la humanidad.

Es gracias a esta respiración conjunta y compartida que somos capaces de alcanzar este espacio, este espacio del octavo chacra. Un chacra que está más allá del cuerpo físico pero que sí, está contenido en nuestro cuerpo energético, que como ya hemos experimentado, forman un solo cuerpo en nosotros.

En la medida en que vamos elevando nuestra vibración, vamos unificando nuestros cuerpos,  construyendo entre todos como un conglomerado en forma de una única roca. Es así, como vamos a poder trabajar esta hélice que nos pertenece a todos. Situémonos, pues, a un palmo de nuestra coronilla, más o menos a un palmo. Intentemos enfocar nuestra visión y descubrir una pequeña Luz, una Luz multicolor, como de arco iris, que empieza a vibrar frente a nosotros. Desde este punto de Luz iridiscente y gracias a la respiración conjunta, vamos a ver materializarse nuestra octava hélice. Nuestra octava hebra o filamento del ADN, multicolor. Moviéndose en espiral o con un movimiento ondulatorio, según la visualicemos frente a nosotros presentándose de forma majestuosa, amorosa y conocida.

Desde nuestra posición, en esta elevada vibración y punto cero, vamos a visualizar toda esta hélice u onda, en todo su recorrido. Veamos cómo trasmutan los colores, como se unen y se separan, como se juntan y se disuelven, como se mezclan, como danzan en esta hélice. Observemos si en algún punto, no hay movimiento alguno o si esta Luz iridiscente no está presente, mostrándose simplemente un solo color. O si el filamento es discontinuo, si se han perdido fragmentos de códigos de esta hélice. Observemos también su grosor, si se ensancha y si se estrecha, si esta finamente ordenada o tiene algún nudo, alguna brecha.

Sintamos al recorrerla que es lo que nos hace sentir, que sensación nos despierta. Y veámosla ahora, acercándose a cada uno de nosotros envolviéndonos la espiral en todo nuestro cuerpo. Desde la cabeza a los pies, sintamos su movimiento, su calidez, su sonido, su frecuencia.

Y cada uno, así envuelto en su propia espiral, ordenar al Universo la reprogramación de la misma en su estado original. En donde la Luz iridiscente es constante en todo su trayecto, en donde la danza de colores se mantiene en toda su longitud, en la que los fragmentos perdidos por las muchas vidas vividas se recomponen en su lugar, en la que los nudos se disuelven porque ya no hay pactos o lazos que nos impidan vivir en una total libertad. Ordenamos al Universo la perfecta integridad de todos los códigos de esta hélice desde principio a fin.

Esta espiral que nos rodea en su movimiento armónico y equilibrado se transforma en nuestro Merkabá particular, en nuestro vehículo energético que nos permite viajar a cualquier lugar de la Tierra, visitar a cualquier Ser de la humanidad. Y es momento ahora de dejarnos conducir por este vehículo, a un lugar concreto de la Tierra, cada uno va a viajar a un lugar distinto, un lugar en el que podrá recuperar información importante para este momento y, también, en este lugar visitar a un Ser concreto de la humanidad con el que compartir la información para que sea decodificada al cien por cien.

Vamos a dejar unos minutos para este compartir y luego volvemos a retomar la meditación.

Una vez decodificada la información, haber conectado con el Ser y el lugar desde el corazón, agradecemos esta oportunidad. Una oportunidad de crecer en una mayor comprensión, en un  mayor conocimiento, en un mayor Amor. Si así lo sentimos, abrazamos al Ser y subimos otra vez en nuestro vehículo energético para viajar de nuevo a este lugar, a este momento.

Poco a poco nuestro Merkabá se convierte de nuevo en esta espiral iridiscente que nos envuelve. Somos conscientes del trabajo realizado en este viaje espontáneo,  instantáneo y transformador.

La hélice va desenroscándose de nosotros, poco a poco. Observamos cada tramo que pasa frente a nuestros ojos percibiendo su perfección, su eterna danza armónica con todos los colores, su potente Luz transformadora. Y levantando nuestra mirada, la vemos fundirse en ese punto inicial en el que se apareció.

Ahora, desde hoy, desde este momento, se mantiene siempre como un punto de Luz iridiscente que nos acompaña. Siempre, en todo momento y en todo lugar. Siempre que tengamos necesidad de mayor conocimiento, de mayor información, de más tranquilidad, de más Amor, podemos conectar con este chacra activado, ya desde ahora para cada uno de nosotros.

Es un chackra que une a la humanidad, en la que todos somos hermanos compartiendo un mismo mundo, la misma Tierra. Cuando oigamos hablar de la estrella del Alma o de nuestro vehículo energético del Merkabá, ya no será solo teórico sino que lo habremos experimentado. Y forma parte ya, de nuestra realidad. Sintamos esta conexión más próxima con todos, independientemente del lugar de la Tierra donde hemos nacido, de la cultura en la que hemos crecido, de la lengua que hemos aprendido. De nuestros colores de piel, ojos y cabellos. Sintámonos todos formando parte de esta gran familia que es la humanidad, porque es toda la humanidad, la que es llamada a esta transformación. Invitemos a cuantos más Seres queramos a este compartir, Seres conocidos o desconocidos, a ancianos, adultos, jóvenes, niños y compartamos esta buena nueva para que todos se alegren y experimenten esta alegría compartida.

(Merkabá (del antiguo hebreo: מרכבה, carroza. El Merkabá es un estado de conciencia, es el estado de conciencia que deberíamos haber alcanzado desde hace miles de años; mediante esta sagrada geometría entendemos que somos uno con el todo, y que el todo es uno con nosotros.)

con Amor y Luz-16-04-2021

Sobre el autor

Natxi - Joan administrator

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